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miércoles, mayo 27, 2015

Los consejos del viejo


Los consejos del viejo

No hace mucho tiempo, un joven iracundo decidió abandonar su tierra, aventurarse y expandir  su mente conociendo el mundo, entonces tomó las cosas más necesarias, empacó y comenzó su camino sin retrasarse más. Mientras caminaba decidió su ruta y en las afuera del pueblo encontró a un viejo sentado al borde de un sendero, éste llamó mucho la atención del viajero ya que tenía un sombrero en el suelo como si aguardara por una limosna, pero el anciano no parecía un mendigo, su ropa extravagante y muy limpia por cierto dejaba implícito que no había razón para serlo; una curiosidad inquietante provocó que se aproximase a él y dijo:
-¿Qué haces aquí viejo?
- Aguardo por cualquier entrometido que quiera preguntar
-¡Ha¡ No te enojes, no fue mi intención ofenderte. No eres un limosnero; decidí viajar por el mundo, y creo que estás aquí sentado con algún propósito como en mi caso.
-Realmente estoy esperando a alguien que me llevará por el camino del que procedes, pero aparte de eso soy un filósofo y doy consejos a la gente a cambio de un colón.
- Está bien dame un consejo que me ayude en mi camino, toma aquí está.
- Déjalo dentro del sombrero. Y escúchame bien porque no lo repetiré… “No camines por veredas”
-¿¡No camines por veredas!? –sorprendido e intrigado se lo tomo a bien y pidió otro consejo -Dame otro y así nos ayudamos.
- “No te metas en lo que no te importa”
-Está bien entonces “no caminar por veredas”, y “no te metas en lo que no te importa”; bueno solo tengo dos colones más, dame un último consejo.
-“A tierra que fueres, haz lo que vieres”

El joven se despidió del viejo, optimista y pensativo respecto a aquellos presagios que se tomó muy enserio, luego de caminar por un par de horas ya caía la tarde, cuando se encontró con una señora y él preguntó:             
-Disculpe Señora, ¿cuánto falta para llegar a Sesori?
-Dentro de un par de horas estarás ahí.
-Gracias.
-Aunque si quieres puedes acortar el camino en la siguiente intersección si coges el camino de la derecha llegarás más rápido y te ahorraras una hora de camino por lo menos.
-Muchas gracias, lo tomaré en cuenta. ¡Qué le vaya bien! -Se despidió.

Caminó por un rato, llegó al punto que anteriormente había mencionado la aldeana, pero también recordó el primer consejo de aquel viejo mítico; se hacía tarde y abatía la noche, así que continuó su camino, mientras lo hacía su entorno se oscureció y un frío que helaba sus huesos lo abrazó. La noche llegó y muy tarde logró encontrar un pequeño establecimiento que aún estaba abierto en Sesori, donde busco cenar y posiblemente pasar ahí la noche.
 Entró al lugar y sorprendente mente había tres mesas grandes como para una docena de personas cada una, en una de ellas se encontraba una mujer encadenada al piso y a la mesa, estaba sucia andrajosa sin zapatos solo con su  vestido y nada más; sobre la mesa se encontraba un enorme jarrón transparente con dinero dentro. Algo incomodo pero sin tener opción decidió quedarse y se sentó en la mesa más próxima. De la habitación contigua salió un Señor de edad madura, frente amplia, ojos hundidos, muy pálido de tez y un particular bigote que parecía que lo peinaba constantemente; lanzo una mirada fría y se acercó:

-¿En que le puedo ayudar?   -preguntó serio y cordialmente-
-busco algo de comer –respondió aunque también deseaba un lugar cálido para dormir, no lo mencionó, definitivamente luego de esa escena prefería dormir en el bosque a quedarse ahí.
-Veré que tenemos.
-Lo que sea está bien, pero por favor que sea algo caliente.

Sin mediar más palabras se retiro el anfitrión a traer un plato con comida, mientras el joven observaba a la mujer, siendo atacado por un sin fin de preguntas e innumerables conclusiones que su mente podía concebir, ensimismado en un huracán de pensamientos la veía, de repente una mano agitándose lo trajo de nuevo a la realidad.

-Su comida joven –convocándola  sobre la mesa y yéndose a la barra que tenía en el pequeño bar, se quedó ahí, tanto la mujer como el tendero estaban circunspectos al joven, la mujer Evitaba el contacto visual con el muchacho, pero la curiosidad comenzaba a ser desesperante en el joven, cuando recordó el segundo consejo y la imagen de aquel viejo en el camino se le presentó, por lo tanto ignoró todo su alrededor y terminó su cena.

-Disculpe, ¿cuánto le debo?-dijo el joven convencido que  no se quedaría ahí esa noche.
-¿Ya se va? , ¡Tan pronto! es noche de seguro necesita un lugar en donde dormir…
-No se preocupe llevo prisa.
-Está bien, son cincuenta centavos.
-Acá están.- Respondió el joven y se retiró saliendo del establecimiento a paso apresurado.
-¡Joven! –Grito el tendero- venga, regrese.
 -Dígame, ¿en qué le puedo ayudar?
-¡Acaso no piensa preguntar! -Insistió sorprendido.
-Mmm ¿qué?- respondió desconcertado.
-Mi mujer; digo, no piensa preguntar ¿por qué está esa mujer encadenada?
-No.
-Vamos regrese, pase adelante.-Alegre cambió ese rostro frío que tenía el tendero
-Disculpe, no entiendo
-¡Pase quiero darle la noticia a mi esposa! Oye María, éste joven te ha dado la dicha, ahora eres libre.- Jovialmente fue dentro de su casa a traer las llaves con las que liberaría a la mujer- Ahora eres libre. La esposa muy agradecida se dirige al joven, le hace una reverencia y le da las gracias.
-Déjeme explicarle joven –interrumpió el tendero- mi mujer estaba cumpliendo un castigo, impuesto por mi desde luego, quiere saber los motivos… Ella es muy imprudente y además le gusta entrometerse en situaciones que no le incumben, un día ella me envolvió en un terrible problema que casi me cuesta la vida, y desde ese día que gracias a Dios no resulto el peor saldo, la confine a pasar sus días encadenada y todo aquel que visitara este negocio se daría cuenta de su actitud… Pero le dejé una condición, ve ese jarrón que está sobre la mesa con dinero, pues dispuse de echarle cierta cantidad de dinero por cada día que ella pase encadenada y además si alguien viniese a acá y no preguntase del porqué del castigo, ese día seria redimida…

Luego de que el tendero explico al joven la situación hizo a un lado una cortina, detrás de ella se encontraban varios jarrones llenos de dinero y dijo: –Joven éste es el premio por liberarla, ahora todo este dinero es suyo. El joven aún no podía creer lo que estaba sucediendo. Pero luego de aclaradas las cosas bebieron vino, celebraron y decidió quedarse en aquel hostal.

A la mañana siguiente el joven tomó sus cosas y dispuesto a retirarse se encontró con un desfile, todos marchaban  con sus mejores trajes, nuevamente tuvo una regresión y recordó el tercer consejo del anciano, “A tierra que fueres, haz lo que vieres” a lo que sin dudar tomo el dinero que había obtenido la noche anterior y compró el traje más caro que encontró y se unió a la marcha, que lo dirigió a la plaza central de Sesori donde el portavoz anunció “A todos aquellos que desean obtener la mano de la princesa, les deseo la mejor de las suertes ya que en estos momentos la princesa ha dispuesto buscar a quién será el amor de su vida”. La princesa se ubicó en la plaza hizo un recorrido, viendo a algunos con detenimiento y a otros con desdén, cuando llegó a donde el joven regresó al estrado y le hizo pasar adelante y así lo escogió como su alma gemela.

Y así fue como llego hasta el palacio y para sorpresa el rey resultó ser el viejo del camino quien sorprendido le dijo: -Has venido hasta acá ¿Eso es lo que deseabas?
-Realmente buscaba la dicha y la felicidad, aunque realmente ahora ya no sé lo que quiero
-¿Y consideras que la has encontrado?
El joven se quedó pensando detenidamente por un momento, luego decidió despedirse y continuar con su camino dejando atrás a la princesa –Espera aun no he terminado –gritó el rey- ayer por la tarde en la vereda tres asaltantes cometieron un nefasto crimen, al parecer un joven viajero con un colón en su bolsillo y un costal de sueños fue apuñalado…

EL joven no comprendía el porqué la letanía del viejo, de repente un dolor insoportable lo abatió sucumbiendo en el suelo, en posición fetal, sostenía su abdomen con fuerza sofocado con una asfixia puso sus manos frente a su rostro empapadas de sangre. Cerró los ojos y su vida recorría en retrospectiva hasta el punto en el que los abrió nuevamente y vio a los asaltantes desaparecer en medio de la maleza del bosque…



4 comentarios:

Aquamarine dijo...

¡Valiosos consejos para recordar! Quizás debió recordar que la felicidad está en el camino y no en la meta. "Para quien no sabe a dónde va, nunca soplan vientos favorables" dicen, aquí lo he visto, siguiendo cada paso del jocen que bajo la ilusión de poseer una buena fortuna, llegó a la desgracia.

Me gustó mucho la historia Morbid, hace rato quería pasar a saludarte y hoy pude darme el gusto! :)

¡Te dejo un saludo en esta noche de vientos helados!

Morbid anhell dijo...

Si Aquamarine la felicidad está en el camino, pero no hay que olvidar que un camino sin un fin, no tiene sentido.

¡Saludos un fuerte abrazo!

Jose Mauricio Hernandez Lara dijo...

Interesante e inesperado desenlace. Como un reflejo de la vida, cuando pasas por un camino del destino y al final algo te hace retroceder en tus pensamientos y te das cuentas que nada es lo que es o al menos lo que parece.

Siempre muy interesantes tus relatos estimado Morbid. Adelante.

Abrazos.

Morbid anhell dijo...

Gracias Chogüi alegre que os haya gustado el relato.
Saludos, un fuerte abrazo.

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